El Antiguo Testamento, o por su otro nombre conocido, el Antiguo Pacto —como se le denomina en el uso cristiano—, en realidad no es otra cosa que el TANAKH, es decir, la Biblia hebrea: el libro sagrado del judaísmo. La Biblia hebrea coincide en su contenido con el Antiguo Testamento de las iglesias protestantes; solo hay diferencias de orden en la disposición. La denominación TANAKH no tiene contenido religioso, ya que es un acrónimo formado por las iniciales de las tres partes según el canon judío: la TÓRA, es decir, la Ley; los NEVIIM, es decir, los Profetas; y los KETUVIIM, es decir, los Escritos.
El Antiguo Testamento es el fruto de la vida espiritual y del pensamiento de todo un milenio. No es una sola obra, sino una colección de leyendas, crónicas, leyes, profecías, poemas y creaciones filosóficas e históricas. En su centro hay un relato que inmortaliza el ascenso del pueblo de Israel y su relación con Dios.
A diferencia de otras mitologías del antiguo Cercano Oriente —como los relatos egipcios sobre Osiris, Isis y Horus, o la epopeya mesopotámica de Gilgamesh—, la historia del Antiguo Testamento se asienta sobre bases firmes y terrenales. El mundo en el que nació la leyenda del Antiguo Testamento no fue el imperio de grandes ciudades y héroes de vida sagrada, sino un diminuto señorío cuyo pueblo, atormentado por las guerras, el hambre y la sed, luchaba por sobrevivir. La historia de los israelitas comienza con la historia de una familia, con la odisea personal de Abraham y su esposa Sara, su hijo Isaac, su esposa Rebeca, y su nieto Jacob y sus hijos. En todo el TANAKH puede seguirse cada detalle de su vida cada vez más compleja; se conocen sus traiciones, sus engaños y sus numerosos pecados. Mucho más tarde, tras la maravillosa huida de la esclavitud egipcia, los cuarenta años de peregrinación por el desierto y la conquista de Canaán, se hace evidente que, con el tiempo, la familia se convierte en dinastía y, finalmente, en nación.
La conmovedora historia narrada en el Antiguo Testamento se remonta hasta la creación del mundo. Hasta el principio de los principios, hasta el inicio de los tiempos.
Los análisis de las obras fueron realizados por la Dra. Szilvia Hájer.
La Creación
- 140 x 100 cm
- Óleo y oro sobre lienzo
- Lugar y fecha de creación: Sitges, 2020
- La obra se encuentra en una colección privada
La creación de la Tierra y del ser humano se puede leer en el primer libro de Moisés, es decir, en el libro del Génesis. Con este relato comienza la Biblia. La historia de la creación es profética; sin embargo, el profeta desconocido no evoca el futuro, sino el pasado. En la composición titulada La Creación llegan energías arremolinadas que, en su perspectiva, arden hacia un infinito azul. Los innumerables matices del oro y de los tonos rojizos llenan de dinamismo la inmóvil intemporalidad. La energía divina casi engulle, hace suyo, el orbe luminoso que brilla en el centro del campo pictórico. Por la mano del artista se dibuja en el lienzo el instante anterior al Big Bang.





























